viernes, 15 de mayo de 2015

Indefinido.



Eres constancia, un espacio indefinido apostado en la puerta de mi infierno particular, reposando en mi vida, con esa media sonrisa tuya de chocolate amargo.
Trepas sin permiso mi holgura y todo se vuelve opaco.
Me invades, como una nube tóxica rellenándome de viejas emociones, atiborrándome de imágenes con regusto abstracto.
Es curioso, pero a veces, en medio de ese caos me descubro desierta... masticando las letras de tu nombre, como si me supieran a luz...y agua fresca.

domingo, 15 de marzo de 2015

Piedras al tiempo...


Cuando la poesía prende altura y las palabas se sienten plenas de calidad literaria, saltan, eludiendo el vértigo de la palabra escrita, rompiendo barreras, como un susurro a gritos que escapa hasta plasmarse en papel y dejar su huella eterna.
Así ocurrió con Piedras al tiempo, primera obra publicada de Víctor Jato.  Un poemario que os cautivará de inmediato.
No es solo poesía lo que muestras sus páginas, es una conjunción fresca para los sentidos,  la magia de las palabras bien unidas, adentrándote en laberintos emocionales repletos de melodía, siguiendo el timón del poeta y dejando libre la imaginación del lector.
Para mí es un honor presentaros su libro, como lo fue escribir su prólogo.

Aun siento la punzada de la responsabilidad en el vientre, mis humildes palabras, desmenuzando la brisa literaria de sus versos.

Nadie debería perderse la delicadeza con que trata cada vocablo, la elegancia de cada estrofa, de cada verso.

Es poesía en mayúsculas, dibujos refinadamente escritos, elegancia lirica, sencilla y plena, hasta calarte la médula.


lunes, 9 de marzo de 2015

Canción triste.


Paseo y escucho.
Escucho el silencio del bosque, o sus voces para ser exactos, esas canciones naturalmente perfectas que consiguen erizar mi piel hasta absorberme entera en mi misma.
Casi como si me envolviera de niebla me dejo llevar, difuminada con el paisaje melódico que me rodea.
Apareces fugaz, puedo verte quasi real, sombra de bordes limpios tentando los pilares de mi conciencia.
Cierro los ojos fuerte, alejándome de nuevo a un pentagrama de hierba.
Una evasión consentida del pensamiento, transformándome en música.
Sin darme cuenta mi brazo se arquea en un movimiento tan fortuito como bien hilado, al compás del nuevo pensamiento,  formando sobre mi cuerpo el ángulo del palito de la corchea, y me veo desde un segundo plano, dando saltitos sobre distintos puntos de un eje inventado. En línea recta, arriba, abajo, girando sobre mi vertical, con los pies ligeros capaces de dar volteretas.
Estoy segura  que si pusiera a cámara rápida todas mis incongruencias en esos momentos, harían de mis movimientos descentrados e imperfectos una composición melódica en sí misma.
Tal vez sería grotesca, desafinada o incompleta, partitura efímera al fin y al cabo, componiendo la canción triste de mi sin ti, de esos mis pequeños ratos.
Esos que tú no sabes, y yo me guardo.

sábado, 7 de marzo de 2015

Terapia de choque...


Me fui sin el ruido de las despedidas, descontrolada con el peso del día a día cayendo sobre mi cabeza como un aguacero.
Como una traición a mi misma prioricé la obligación al equilibrio que me ofrecía el pensamiento escrito y me refugié en un rincón, con la mirilla abierta a la altura de los ojos para seguir leyendo casi a escondidas, paseando por esos vuestros caminos que no dejé de andar a poquitos.
Hoy me siento frente al portátil, intento teclear a bocajarro y pienso que preferiría tener a mano mi libretita de antaño, esa, donde en cualquier lugar o circunstancia anotaba aquello que de modo fugaz aparecía sin previo aviso y desde donde en tres pestañeos, se deshilaba cualquier medio texto que luego con más o menos acierto publicaba.
La necesito como entonces,  porque las palabras siguen brotando bajo esa capa finita del hielo matutino. Tan pasajeras como llegan se esfuman, dejando un diminuto rastro incompleto, una genialidad insípida que no eres capaz de retener ni degustar más que pocos segundos y se desvanece tragada por esa espesa niebla de la veloz rutina.
Tendré que hacerle un hueco a mi antiguo modus operandi… reubicarlo en mi nueva situación de estrés cotidiano.  Tal vez esto sea, como entonces,  una terapia de choque y todavía no le he dado la oportunidad. Puedo bucear entre las nubes bajas de esta tierra y salir a flote, cortando el tiempo como las agujas de los pinos desafían al frio.
Aun con exceso de equipaje sobre la espalda, intentaré  liberar las frases, y desandar caminos.
Que no se me sigan escapando las palabras por el pespunte de los bolsillos.

lunes, 21 de julio de 2014

Dibujando...


Mi prosa imperfecta desbordada de sentimiento tropieza en la línea de salida con la armonía del simbolismo.
Se torna tímida, discreta…sin destapar al mundo su verdadero sentido.
Después de tanto tiempo, plasmar la imagen es un mecano con exceso de piezas.
Las palabras chirrían como una bisagra oxidada, y se me escapan las ideas, ocultas tras sendas desordenadas de sugerentes adjetivos.
Aún así las anoto, para episodios imprevistos y cedo con un texto desconcertado, casi como un pájaro en un aterrizaje de emergencia.
Y dibujo artificiales caminos de margaritas, en el terreno deshidratado de mis frases.

lunes, 14 de julio de 2014

Regresando...






Y el tiempo dibujó una curva por donde se desbordaron las letras, las ganas y ese amago en forma de pseudo poesía sin métrica, de pensamientos sin domesticar…
Momento de volver.
Despacito, conteniendo el vértigo de la palabra escrita.

martes, 19 de noviembre de 2013

Con la maleta llena...





A veces es necesario hacer una pausa y tomar aliento.
Tanto, como que un beso te erice la piel.






Por eso y después de pensarlo bien, me tomo un descanso indefinido.
Últimamente el tiempo me aprieta en exceso y aunque mi mente insurrecta no deja de crear, no puedo publicar sin la sensación de exigencia que supone dedicar el tiempo que merece este espacio ni  todos vosotros.
Nos volveremos a ver, estoy segura de ello.
Mientras tanto, me lleno la maleta de buenos momentos, de recuerdos, de cariño y de miles de besos desde y hasta mi mediterráneo.
Gracias a todos por ser y estar.
Hasta pronto.
Rebeca.  

miércoles, 2 de octubre de 2013

En silencio.


 
 
 
 
 
Porque hay tantas cosas que me gustaría decirte…
Escucha mi silencio.
Es un arsenal de palabras que te hablan.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Otoño.


 
 
Me hechiza el otoño.
Cautivada por su tímido sol y la música natural de sus colores, me entrego a él.
Libre de todo ruido,  me dejo deshojar por sus tardes tibias de septiembre.

domingo, 22 de septiembre de 2013

La relatividad en el refranero.


El refranero popular se equivoca algunas veces.
La fealdad es tan relativa…
Se puede ser feo en tantos sentidos que parece imposible que un adjetivo abarque semejante abanico de posibilidades.
Pero imaginemos un feo/a de los de manual, (dejémoslo en falto de belleza exterior, para entendernos) ese que al verlo, por norma general se piensa que el de arriba, al repartir las virtudes se olvidó de él/ella.
Y aquí llega el refranero cual caballero andante, proclamando que “la suerte de la fea la guapa la desea, entregando un halo de esperanza, un burdo consuelo , bastante distante de la realidad.
Lejos de lo que la sabiduría popular defiende, el sentir del feo/a sufre constantes azotes sociales a lo largo de su vida, y se le alienta diciendo que los guapos/as pagaran su privilegio de otro modo, como si un castigo divino estuviera por llegarles y al feo/a con el tiempo sólo le esperara fortuna.
Como si la guapa no pudiera tener además del privilegio de la belleza otras virtudes y la fea no pudiese ser al tiempo fea y desafortunada.